Esta es una traducción hecha por mi, Miguel Robles, del artículo original realizado por el Sr. Perry Gil S. Mallari. Puede contener errores.
Fue publicado en The Manila Times.
Se ha dicho que el cuchillo es la columna vertebral de las artes marciales filipinas (FMA). Saber cómo pelear con una hoja es importante, pero también lo es defenderse contra ella con las manos vacías.
Para mí, enseñar defensa a mano vacía contra un cuchillo es una responsabilidad enorme, porque la gente literalmente estará apostando su vida en el material que enseñes. Si lo que enseñas está basado en fantasía y no en la realidad, la gente podría morir.
Fui testigo de qué tipo de daño puede causar un cuchillo muy temprano en mi vida. Cuando tenía alrededor de cinco años, un vecino buscó refugio en nuestra casa después de que le cortaran la mano con un cuchillo durante una pelea. Esa fue la primera vez que vi tanta sangre. Había charcos de sangre en nuestra sala mientras los adultos de la casa trataban su herida. Creo que ocurrió durante una fiesta patronal, la celebración de nuestra parroquia. Las peleas con cuchillos impulsadas por el alcohol son comunes en Filipinas durante ese tipo de ocasiones. Es una de esas experiencias de la infancia que nunca olvidaré.
Mi introducción al “cómo” del apuñalamiento ocurrió durante mi adolescencia, mucho antes de mi estudio formal de las FMA. Esa educación informal me la brindó un buen amigo, hijo de un exconvicto, que en ese entonces trabajaba como carnicero. Solía llevar una vida descarriada y tenía experiencia usando un cuchillo contra otro ser humano hasta que decidió enderezar su camino. Lo que me dijo entonces todavía me eriza la piel; dijo que había llegado a un punto en el que lo que podía hacerle a la canal de un cerdo, también podía hacérselo a un ser humano.
Esta exposición temprana a las realidades de la violencia con cuchillos me convirtió en alguien que cuestiona, cuando finalmente me convertí en estudiante y, eventualmente, en instructor de artes marciales. Como ejemplo, las FMA son conocidas por su eficacia pragmática, pero también es importante reconocer que no todos los sistemas de FMA son iguales.
Independientemente de las diferencias estilísticas o de origen geográfico, existen tres paradigmas para practicar FMA: combate, deporte y arte. La guerra y la paz influyen en la evolución de estos tres paradigmas.
Un sistema de combate alcanza su máxima eficiencia minimalista durante tiempos de guerra. Es en la guerra cuando los combatientes descartan técnicas que no funcionan y conservan solo aquellas que han demostrado ser efectivas en el campo de batalla. En tiempos de paz, sin batallas que pongan a prueba la eficacia de las técnicas, los sistemas de combate se transforman en deporte, práctica espiritual o arte escénico. Tomando como ejemplo la tradición marcial japonesa, el “jutsu” florece en tiempos de guerra y el “do” en tiempos de paz.
Examinemos las características de cada paradigma.
El combate utiliza técnicas simples y directas. El objetivo es matar al oponente de manera rápida y sin ceremonias. El deporte, aunque muestra movimientos de combate dinámicos, emplea técnicas destinadas a sumar puntos o ganar el juego, no a matar. El arte pone énfasis en la expresión artística y la belleza más que en la practicidad. El objetivo es impresionar a los espectadores, no lograr eficiencia en combate.
Los tres paradigmas son útiles para sus fines específicos. Pero el problema es que no muchos instructores de FMA conocen estas distinciones; por eso, verás técnicas de “deporte” o de “arte” presentadas como si fueran defensa personal práctica.
Mi plan inicial para encontrar la verdad en la defensa funcional a mano vacía contra cuchillo fue leer la mayor cantidad posible de material escrito por personas que sobrevivieron a ataques reales con cuchillo, o, mejor aún, entrevistarlas en persona.
Si bien estas cosas resultan bastante útiles, aún hay vacíos evidentes. El problema más claro es que la mayoría de estas personas son artistas marciales experimentados, exsoldados, policías o criminales con habilidades y atributos difíciles de replicar para una persona común. Sus perspectivas también son muy limitadas, condicionadas por quiénes son y por el entorno en el que se desenvuelven (el campo de batalla, la prisión, etc.). Las muestras disponibles también son muy reducidas, ya que este tipo de individuos son poco comunes.
Luego llegó internet. La proliferación de videos de crímenes reales y violencia gráfica en línea comenzó en 1996, inicialmente limitada a sitios web dedicados. A medida que mejoró la compresión de video y se facilitó el intercambio de archivos, ciertos videos de crímenes empezaron a filtrarse y circular. El cambio más reciente y significativo ocurrió cuando el crimen pasó de los “sitios de filtraciones” a transmisiones en tiempo real en plataformas convencionales. El aumento masivo de cámaras de CCTV tiene una influencia importante en la proliferación de estos videos. A partir de 2026, hay más de mil millones de cámaras de vigilancia en todo el mundo.
Mi formación como periodista fue una gran influencia en mi búsqueda de un entrenamiento con cuchillo basado en evidencia. Al darme cuenta de la abundancia de videos reales de ataques con cuchillo, decidí examinar la evidencia disponible y lo que se puede modelar a partir de ella para producir un currículo funcional de defensa a mano vacía contra cuchillo.
La belleza del producto resultante es que no depende de lo que diga este maestro o aquel maestro, sino de lo que dice la evidencia disponible.
Utilizando el enfoque basado en evidencia, la traumatología, la psicología y la reacción natural del cuerpo humano ante la amenaza, he desarrollado un sistema de defensa a mano vacía contra cuchillo, al que llamé Blade Breaker Protocol ©. El currículo no está compuesto por técnicas fijas contra ataques con cuchillo, sino que es más bien una colección de conceptos que cualquier individuo, independientemente de su trasfondo en artes marciales, puede usar para aumentar sus probabilidades de supervivencia ante un ataque con arma blanca. Estos conceptos son los siguientes:
- El entrenamiento de conciencia situacional es de suma importancia; te enseña a detectar las primeras señales de violencia y cómo retirarte de la zona de peligro.
- Huye o entra con todo.
- Protege tus puntos vitales mientras atacas los del oponente. Ataca los ojos. En MMA, los piquetes accidentales en los ojos casi siempre resultan en la detención de la pelea. Nadie es inmune al daño en la visión, ni siquiera los peleadores de élite o los criminales.
- Abandona la mentalidad defensiva. El objetivo no es defender, sino destruir. Combate al agresor con el mismo nivel de violencia que él puso sobre la mesa. Convierte el reflejo de sobresalto en un arma; inflige daño en el contacto inicial si es posible.
- La respuesta neurológica del cuerpo al perder el equilibrio es recuperarlo. Ningún ser humano, incluido el más decidido atacante con cuchillo, puede lanzar un ataque efectivo mientras intenta recuperar el equilibrio y recibe golpes constantemente. Por lo tanto, tu única oportunidad de sobrevivir a un ataque con cuchillo es destruir constantemente el equilibrio de tu oponente. Aplica presión explosiva hacia adelante. No te quedes quieto. Vuélvete literalmente imparable.
- Utiliza inmovilizaciones de extremidades y corporales para poder atacar con impunidad. Debes hacer que la violencia sea unilateral si pretendes sobrevivirla.
- El lapso crucial para infligir un trauma incapacitante a tu oponente es de 15 segundos.
- Usa cabezazos y pisotones durante la lucha por controlar el cuchillo. Si tu atacante está enfocado en recuperar el control de su arma, sus guardias alta y baja quedan abiertas.
- Usa técnicas de “devolver al remitente” (usar la hoja del atacante contra él).
- Si están disponibles, utiliza armas improvisadas (una silla o un taburete son excelentes contra un cuchillo porque sus patas pueden funcionar tanto como escudo como elemento de empuje).
Como reflexión final, me gustaría advertir que, aunque el entrenamiento con cuchillo basado en evidencia es un modelo potente, puede pasar factura a la psique. Ver contenido perturbador repetidamente tiene un impacto psicológico. En pocas palabras, la oscuridad puede impregnarse en ti. Si decides seguir este camino, conoce los riesgos y cómo mitigarlos.
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Perry Gil S. Mallari es un experto y estudioso de las artes marciales filipinas que integra de forma única la práctica física con la investigación histórica, el periodismo y las artes visuales. Sus escritos—citados con frecuencia en estudios académicos sobre la historia de las artes marciales filipinas—han sido traducidos al español y al portugués, lo que le ha valido una audiencia global.
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